La Valoración del Daño Corporal (VDC) busca evaluar e informar de lesiones, secuelas que pueden causar daño a una persona tras sufrir algún accidente, negligencia médica, agresión o enfermedades. Para poder clasificar el daño que se produce en el cuerpo por causa de un hecho accidental existen médicos especialistas, conocidos como peritos médicos, que tienen conocimientos tanto en medicina como en derecho. Sin embargo, es preciso destacar que la disminución de la oferta formativa y de nuevos peritos especializados en Valoración del Daño corporal supone una carencia de profesionales en este ámbito, lo que implica una importante problemática en relación con la valoración del daño corporal derivado de responsabilidad sanitaria.

Estos casos (los derivados de responsabilidad profesional) son, con gran frecuencia, complejos y de gran cuantía comparados con otros informes de valoración del daño, como los debidos a accidentes de tráficos y caídas. Asimismo, la complejidad y el tiempo de trabajo de las valoraciones de lesionados con secuelas limitantes aumenta exponencialmente con la Nueva Ley 35/2015, lo que supone nuevas dificultades en este ámbito.

Por último, y cada vez con más frecuencia se solicita la cuantificación económica de los informes, lo cual supone, evidentemente, un aumento del tiempo del perito y un trabajo que históricamente hacían los letrados/tramitadores y que ya no son capaces de hacer en base a los puntos previos.

Estamos por tanto ante un área que requiere aún de estudio, formación de profesionales y desarrollo de herramientas que les permitan realizar su trabajo en las mejores condiciones.

  • carlos fernandez

    Muy buen apunte, queridos, sin olvidar que fuera de la actividad pericial sensu estricto hay decenas de profesionales cuya obligación es la de cuantificar las provisiones de las aseguradoras muchas veces incluso antes de disponer de un informe de especialista e incluso antes de disponer de toda la documentación., Fijaos el esfuerzo y la dificultad que ello entraña. La DGS debe controlar que las aseguradoras provisionen adecuadamente por el bien de sus asegurados y beneficiarios., algo que hasta hace poco se hacía siempre muy tarde y con desigual rigor.

    La tarea pericial deviene, por tanto, en algo irremplazable y sería deseable formar nuevos peritos no sólo especialistas, sino generalistas y expertos en seguros y riesgos. La sociedad y la sanidad lo va a demandar. Nuestra seguridad como pacientes y como médicos también necesita esa tarea.